Una empresa gallega dice haber encontrado la fórmula para incorporar el ácido graso DHA-Omega3 a la dieta a través de la cocción del bivalvo

La biotecnología busca sitio en Galicia. BBD, una compañía con sede en Vilaboa, está trabajando en un proyecto para la industria mejillonera que podría tener un gran alcance teniendo en cuenta las cifras que maneja este sector. Las rías gallegas producen 230.000 toneladas de mejillón al año de los cuales entre el 35 % y 40 % pasan por el cocedero como paso previo al procesado congelado y en conserva. Este tránsito genera 52.000 metros cúbicos de caldo de cocción que va a parar, en el mejor de los casos, al alcantarillado.

En BBD están convencidos de haber hallado la fórmula para sacarle un rendimiento económico a estos residuos, lo que «podría solucionar el tratamiento de las aguas de cocción de mejillón de difícil depuración y crear y desarrollar un nuevo sector biotecnológico industrial en Galicia», según explica el portavoz de la empresa, Vicente Vázquez.

La fórmula pasa por producir DHA-omega3 del agua de cocción de mejillón, un ácido graso que solo se puede incorporar a través de la dieta. «No es el Omega3 que todo el mundo conoce», matiza Vázquez. El DHA reporta beneficios para la salud -para la vista y funciones cerebral y cardíaca- y el reto pasa por introducirlo en los lácteos de forma que el consumidor pudiera ingerirlo al mismo tiempo que toma un yogur.

La empresa está negociando actualmente líneas de financiación con la Xunta y, si se cumple su hoja de ruta, prevé poder implementar esta proyecto en la industria alimenticia en el plazo de dos años.

Quedan pruebas por delante y convencer a los cocederos gallegos para que apuesten por la innovación, pero la idea está lanzada. Vázquez insiste: «La sostenibilidad también puede generar empleo y crecimiento económico» y en esta apuesta se inscriben otros dos proyectos ligados a la biotecnología en los que también está trabajando esta empresa.

Residuos ganaderos

Vilas Verdes da nombre a un modelo que integra la utilización de biorresiduos ganaderos, agrícolas y forestales para producir bioenergía a través de un sistema integrado de CHP. El calor producido se utiliza para calentar agua que después se usa para acuicultura hiperintensiva en tierra y para invernaderos y policultivos. Como en el caso anterior, además de los beneficios económicos, el proyecto también plantea ventajas ambientales porque muchos de los residuos que generan las granjas están contaminando los ríos. Vilas Verdes está solo sobre el papel, a la espera de conseguir vías de financiación. El proyecto que sí está ya en marcha es el que utiliza la tecnología Coolnova para procesos de congelación y descongelación, con el cual se consigue un notable ahorro de agua. Esta tecnología se validó ya con bacalao, cigala, lenguado y salmón y se está probando en Galicia con rodaballo y merluza.

*Nota: el DHA-omega3 no se extrae del caldo de cocción sino que se crea de novo por biosíntesis microbiana.

Edición digital de La Voz de Galicia

0001